“La verdadera respuesta a la crisis ecológica sólo podrá hacerse a escala planetaria y a condición de que se realice una auténtica revolución política, social y cultural que reoriente los objetivos de la producción de los bienes materiales e inmateriales” - Felix Guattari
La ecosofía es un modo de estar en el mundo, de percibirlo. Un saber práctico que transforma nuestra conciencia y nos integra a la unidad de la vida, haciendo del sujeto-objeto-medio un continuo. Es también una ampliación de nuestra sensibilidad que implica un cambio de perspectiva, absolutamente necesario para superar las aparentes contradicciones que nos rodean. Como ves, no puede ser otra cosa que una profunda filosofía, un saber habérselas con las incertidumbres que nos depara la complejidad de nuestra existencia. Por eso, hablar del saber ecosófico es hablar también de buena educación, la que nos ayuda a autorrealizarnos en un medio respetuoso y responsable con las lógicas de lo vivo.La ecosofía no descubre nada que no haya alrededor. Más bien lo reinterpreta, lo traduce en otro lenguaje, nos muestra una nueva visión sobre lo ya existente. Toma como base la ecología más profunda y nos ofrece una mirada en la que la tierra es nuestra casa y nosotros sus huéspedes temporales. Vivir la ecosofía se traduce, pues, en saber habitar el planeta, a retomar nuestro entorno y dotarlo de auténtica vida. Ello abarca desde el cuidado de un bosque, o de un animal, hasta la renovación de nuestras relaciones y pensamientos.
¿Por qué no queremos nuestro planeta? Aveces me pregunto. Si es nuestro hogar, nuestro refugio. Nuestra cuna de la cual nunca salimos y nunca lo haremos.
Me incluyo en la pregunta. al dejar por ejemplo el agua corriendo mientras me cepillo los dientes.
Existen muchas acciones que probablemente hacemos día a día que dañan a nuestro planeta, sin intención o con intención.
Si damos un paso más allá de la ecología nos podemos encontrar con algo diferente, un nuevo espacio conocido como ecosofía. Una manera de pensar y de actuar que supera nuestro antropocentrismo para vivir en concordancia con la naturaleza. Gracias a esta filosofía nos daremos cuenta que pueden contaminar más nuestras palabras y pensamientos que la basura que generamos.
Si compartimos el conocimiento de que la tierra es un ser vivo que se autorregula, y aplicamos a ello la máxima filosófica que dice que ‘como es arriba es abajo’, lo lógico es pensar que nosotros funcionamos igual que el planeta y podemos autorregularnos. Sin embargo nuestra vida es una mezcla de estrés, dificultad para relacionarnos con nuestros semejantes y nuestro entorno, múltiples enfermedades psicosomáticas generadas por nuestra mente, pensamientos negativos, falta de realización en el trabajo... Y ante ello mucha apatía y poca acción. Algo que precisamente es el gran enemigo de esta nueva ciencia, porque "sin unir el conocimiento a la acción personal simplemente no será ecosofía . Acumular conocimiento no significa sabiduría. Ese es el giro que se pretende, la emergencia de un nuevo estado de conciencia que permita la autorrealización, el permanecer en la existencia dotándola de sentido". El futuro se presenta desde esta ecología profunda como esperanzador, porque pone en nuestras manos la posibilidad de un cambio de rumbo.
fuente: Fusión